Nada menos que en la la primera gran sesión del Foro Económico Mundial de Davos se abordó el impacto en el empleo de los robots. ¿Cómo afectará esta situación a los mediadores de seguros?

Entre los especialistas mundiales, la opinión está dividida entre los que auguran un tremendo impacto en el empleo de todos los sectores del desarrollo de los robots y los que creen que “la sangre no llegará al río”, los denominados tecno-optimistas.

Los primeros creen que el desarrollo de robots (que hay que destacar que en su mayor parte son programas de software y no máquinas con piernas) irá mermando las posibilidades de los humanos para acceder a empleos, especialmente en los sectores de servicios e industrial.

Entre los segundos, la opinión más extendida es que los robots no pueden tener una expansión invasiva en el empleo, toda vez que son completamente dependientes de los humanos actualmente: Por ejemplo, no son capaces de alimentarse por sí mismos y dependen de que los humanos los enchufemos a la red para que puedan funcionar: Si desenchufamos un robot de la red o se le acaba la batería, no hay manera de que funcione. Sin embargo, las personas pueden atender emergencias y hacer horas extras, “con sus propias baterías”.

Educación de robots y de humanos

Un tema que preocupa mucho es que actualmente la comunidad científica e institucional esté dedicando más recursos educativos a “enseñar” a los robots que a los jóvenes que intentan acceder a un trabajo.

Esta deriva podría llevar a conseguir robots con muchísimos más conocimientos de cualquier ámbito que los humanos, pero las máquinas todavía distan mucho de poder controlar y coordinar las capacidades de sensibilidad, sentimientos y percepciones de los humanos.

La prueba más evidente la hemos vivido todos cuando por teléfono nos atiende una máquina en lugar de una persona, circunstancia que en la mayor parte de los casos, en el terreno empresarial, lleva a la desesperación a los clientes de cualquier negocio.

Cómo impactará en la mediación

La mediación de seguros es un negocio de contacto humano y cada vez lo va a ser más. Se acabaron las renovaciones automáticas o tácitas de los seguros cada año. Ahora el mediador debe vigilar su cartera, contactar más con sus clientes y hacerle ver que le aporta valor.

Otra cuestión también importante es la cada vez mayor complejidad de los productos aseguradores y financieros, y lo difícil que es encajar cada uno con la mayor diversidad de clientes y sus situaciones familiares, económicas, fiscales, patrimoniales o empresariales.

Aconsejar a un cliente sobre la protección de su patrimonio o sobre la preparación de su jubilación es una tarea complejísima en la que la confianza y la relación humana es de gran importancia.

Por eso, resultará muy difícil sustituir la actividad de los verdaderos mediadores asesores de sus clientes por robots carentes de empatía con los clientes, más allá de la franja de clientes que se centran en productos muy sencillos y baratos, cuyos seguros en gran parte son ya tramitados por robots: Los comparadores de seguros.

Rafael Sierra, 21 de Enero de 2016, 08:15CET

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