Las ganancias de los bancos españoles se vienen recuperando en su conjunto con fuerza año a año desde que en 2012 el sector registró las primeras pérdidas de su historia tras el fuerte saneamiento hecho. Las siete principales entidades financieras del país cerraron 2015 con un beneficio neto de 11.651 millones de euros, un 8,1% más que el año anterior. Sin embargo, las cuentas de resultados evidencian la dificultad para hacer negocio en un entorno de bajos tipos de interés y débil demanda como la actual.

Los ingresos tradicionales de las entidades crecieron un 6,9%, hasta los 81.011 millones. Esto incluye el margen de intereses –la diferencia entre lo que los bancos cobran por el crédito y lo que pagan por los depósitos– y la facturación por comisiones. Ahora bien, en algunos grupos continúan cayendo, como es el caso del Santander en España y el Popular. Y en otros repuntan de forma notable al sumar el volumen de negocio de otras entidades que compraron en 2015. Las entidades han tratado de compensar la caída del precio del crédito –se reduce sobre todo por los bajos tipos de interés pero también por la fuerte competencia comercial– creciendo en productos más caros como fondos de inversión y planes de pensiones. Prueba de ello es que casi todas las entidades crecen en esta actividad por encima del 10%. Otra forma de compensar la reducción de ese margen de intermediación ha sido recortando la remuneración de los depósitos, que de media se encuentra ya por debajo del 0,5%. Los gastos de administración y la reducción de las provisiones frente a las posibles pérdidas en el ladrillo, que han bajado al tiempo que bajaba la morosidad, han sido las otras palancas de casi todo el sector bancario español para mejorar sus resultados.

Bajo esas pautas generales el Santander fue el que mayor volumen de ganancias obtuvo, 5.966 millones, un 2,6% más que en 2014. En cuanto a evolución de esos beneficios destaca el Sabadell, que casi duplicó sus ganancias (+90,6%, a 708 millones), aunque influido por la adquisición del británico TSB; sin esa adquisición, su beneficio aumenta un 57,8%, y los resultados de Caixabank, Bankia y Bankinter crecen más de un 30%. La única entidad que ganó menos que en 2014 fue el Popular, cuyos beneficios se redujeron un 68,1%, hasta los 105 millones. Eso sí, esa caída es fruto de una provisión extraordinaria de 350 millones hecha por el grupo ante una posible anulación y devolución de lo cobrado de más por las cláusulas suelo de sus hipotecas. Sin ese efecto, el beneficio hubiese sido de 350 millones, un 6,1% más. No es el único banco que al pasado ejercicio tuvo que hacer dotaciones imprevistas. Caixabank, por ejemplo, se anotó minusvalías de 140 millones por las pérdidas sufridas por su participada Repsol. Y Bankia provisionó 1.840 millones para hacer frente a la posible devolución del dinero que invirtieron los particulares en su salida a Bolsa.

Fuente: ABC 06/02/16 Pag. 44.3

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