Los bancos han percibido una menor demanda de créditos en España. Este frenazo se produce tras una mejoría sustancial registrada en los últimos dos ejercicios. La encuesta de préstamos realizada por el BCE a las entidades refleja el descenso en las peticiones de financiación tanto para hogares como para empresas durante el primer trimestre del año. Los principales responsables de banca ya avisaron de una caída de la inversión, al menos empresarial, como consecuencia de la incertidumbre política previa a las elecciones de diciembre y el resultado de los comicios. Los datos de la encuesta indican que la evolución de la demanda varía en función de la tipología. La mayor parte de los banqueros sostienen que en los primeros meses de 2016 se ha detectado una disminución en hipotecas, la primera desde el tercer trimestre de 2013.

Las respuestas suponen un cambio en la visión, ya que en la oleada anterior ‐de octubre a diciembre de 2015‐ la percepción era contraria, ya que un tercio consideraba que se estaba produciendo un incremento de las peticiones de préstamos para la adquisición de la vivienda.

El parón en la demanda contrasta con el aumento experimentado en otros países, como Alemania, Francia e Italia, donde la política monetaria está surtiendo sus efectos a pesar de que está perjudicando los márgenes de intereses de las entidades, según el BCE. En España el descenso en la petición de financiación bancaria es aún mucho mayor en las grandes empresas, influida también en parte por la búsqueda de fondos en el mercado mayorista a precios más baratos una vez que recobrada la confianza en la economía. En términos generales, los préstamos a largo plazo descienden, mientras que a corto plazo reducen el ritmo de escalada, según la encuesta del BCE. En pymes, la demanda continúa su ascenso, aunque también a una menor velocidad. El único segmento que todavía mantiene el mismo pulso es el crédito al consumo, en las peticiones bajan con respecto al último trimestre de 2015, pero siguen fluyendo como en los tres primeros meses del ejercicio anterior.

Los banqueros, pese al frenazo experimentado en los comienzos del año, se muestran optimistas y esperan una recuperación de la demanda en los próximos trimestres, pero con alzas inferiores a las registradas recientemente. Todo parece indicar, según fuentes del sector, que la situación no mejorará sustancialmente teniendo en cuenta la prolongación de la incertidumbre política que se extenderá, previsiblemente, hasta finales de verano si los partidos no llegan a un acuerdo para formar Gobierno a lo largo de esta semana.

La banca espera que finales de 2016 el saldo crediticio, a pesar de los contratiempos, se eleve por primera vez desde que estallara la crisis. De esta manera prevé compensar la caída de ingresos que sufre el sistema como consecuencia de unos tipos de interés al cero por ciento y un euríbor en tasas negativas. El aumento del stock también ayudará a apuntalar las cuentas de resultados, que se verán lastradas por algunas contingencias, como el fin de las cláusulas suelo y algunos costes extraordinarios para sufragar más ajustes de estructura ‐plantilla y oficinas‐.

Por su parte, Expansión y La Vanguardia informan brevemente que los créditos concedidos por los bancos que operan en España se redujeron en un 3,71% hasta los 699.287 millones en febrero, según datos de Asociación Española de la Banca (AEB).

(El Economista. Primera página. Página 5. Editorial en página 3)

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