[:es]Practicamente cada paso o acción que llevamos a cabo en cualquiera de nuestros dispositivos que están conectados a la red, están siendo monitorizados y analizados para almacenar nuestros intereses, gustos y necesidades entre otras muchas cosas y luego comerciar con todos estos datos de internet.

El poder de la información

La información es poder y, si se maneja adecuadamente, puede engordar la cuenta de resultados de las empresas. Hoy las compañías que más información manejan de los usuarios son gigantes como Facebook y Google, que acribillan a los consumidores con publicidad moldeada en función de sus gustos, aficiones y necesidades. Publicidad a la carta. Estas grandes compañías venden la información que los internautas van dejando gratuitamente en la web a otras empresas, que llegan a pagarcifras sorprendentes, sobre todo bancos y entidades aseguradoras.

Cada vez que el usuario navega en la Red, escribe correos electrónicos, busca noticias y comparte informaciones deja un rastro que una empresa captura para revender a otra. ¿Cuánto vale esta información? ¿Cuánto cuesta saber, por ejemplo, que un consumidor está buscando un seguro? La respuesta la ha dado la empresa francesa Privowny, que ha analizado las transacciones que llevan a cabo a diario los denominados bróker de data, los que comercializan y venden los datos de usuarios en internet.

Según Hervé Le Jouan, fundador y consejero delegado de Privowny, el perfil de un usuario que está buscando un seguro puede alcanzar los 50 euros y, si busca hipoteca, hasta 250 euros. Los correos electrónicos pueden valer en torno a 50 céntimos de euro. Aunque el pago no se efectúa única y exclusivamente por ver publicidad, y se condiciona a la contratación.

Hace escasos días, Telefónica lanzó su particular órdago a las grandes firmas de Internet con el anuncio de la puesta en marcha de una plataforma que permitirá a sus usuarios bloquear la información que sobre ellos manejan Facebook, Twitter o Google o, llegado el caso, cobrar por esos datos. Que estas compañías conozcan las marcas favoritas de un usuario, sus ingresos o gastos recurrentes puede no salirles gratis y, más importante aún, que cada internauta pueda mantener el control de sus datos, decida con qué empresas los comparte, qué datos son públicos y no y, llegado el caso y si quiere, cobrar por ellos. “Los brokers dirían a los bancos, por ejemplo, los usuarios que están buscando hipoteca. Entonces, previo al consentimiento del usuario, comenzarían a recibir ofertas. Cuando se formalice una compra o un contrato, el usuario obtendría ese dinero”, explica el empresario francés.

El mercado de compra-venta de los datos de Internet adquiere cifras de vértigo. Se trata de un negocio ingente que “puede rondar los 50 y 60 millones de dólares anuales”, sostiene Hervé Le Jouan. Que el usuario obtenga su trozo del pastel sería saludable.[:en]Practicamente cada paso o acción que llevamos a cabo en cualquiera de nuestros dispositivos que están conectados a la red, están siendo monitorizados y analizados para almacenar nuestros intereses, gustos y necesidades entre otras muchas cosas y luego comerciar con todos estos datos de internet.

El poder de la información

La información es poder y, si se maneja adecuadamente, puede engordar la cuenta de resultados de las empresas. Hoy las compañías que más información manejan de los usuarios son gigantes como Facebook y Google, que acribillan a los consumidores con publicidad moldeada en función de sus gustos, aficiones y necesidades. Publicidad a la carta. Estas grandes compañías venden la información que los internautas van dejando gratuitamente en la web a otras empresas, que llegan a pagarcifras sorprendentes, sobre todo bancos y entidades aseguradoras.

Cada vez que el usuario navega en la Red, escribe correos electrónicos, busca noticias y comparte informaciones deja un rastro que una empresa captura para revender a otra. ¿Cuánto vale esta información? ¿Cuánto cuesta saber, por ejemplo, que un consumidor está buscando un seguro? La respuesta la ha dado la empresa francesa Privowny, que ha analizado las transacciones que llevan a cabo a diario los denominados bróker de data, los que comercializan y venden los datos de usuarios en internet.

Según Hervé Le Jouan, fundador y consejero delegado de Privowny, el perfil de un usuario que está buscando un seguro puede alcanzar los 50 euros y, si busca hipoteca, hasta 250 euros. Los correos electrónicos pueden valer en torno a 50 céntimos de euro. Aunque el pago no se efectúa única y exclusivamente por ver publicidad, y se condiciona a la contratación.

Hace escasos días, Telefónica lanzó su particular órdago a las grandes firmas de Internet con el anuncio de la puesta en marcha de una plataforma que permitirá a sus usuarios bloquear la información que sobre ellos manejan Facebook, Twitter o Google o, llegado el caso, cobrar por esos datos. Que estas compañías conozcan las marcas favoritas de un usuario, sus ingresos o gastos recurrentes puede no salirles gratis y, más importante aún, que cada internauta pueda mantener el control de sus datos, decida con qué empresas los comparte, qué datos son públicos y no y, llegado el caso y si quiere, cobrar por ellos. “Los brokers dirían a los bancos, por ejemplo, los usuarios que están buscando hipoteca. Entonces, previo al consentimiento del usuario, comenzarían a recibir ofertas. Cuando se formalice una compra o un contrato, el usuario obtendría ese dinero”, explica el empresario francés.

El mercado de compra-venta de los datos de Internet adquiere cifras de vértigo. Se trata de un negocio ingente que “puede rondar los 50 y 60 millones de dólares anuales”, sostiene Hervé Le Jouan. Que el usuario obtenga su trozo del pastel sería saludable.[:]

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