El diario Expansión destaca en su edición de hoy que la incertidumbre política paraliza el mercado de fusiones y adquisiciones en España. El valor de las compraventas de empresas españolas en enero alcanza 299 millones de euros, la cota más baja en este mes desde 1995. El sector inmobiliario es uno de los más afectados por el parón inversor. Los agentes de la propiedad, los consultores y los expertos en el mercado residencial coinciden en que los inversores aguardan a que se escampe el clima de ingobernabilidad para cerrar sus operaciones.

El Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (Coapi) de Madrid dio ayer la voz de alarma, apuntando que la mejoría que experimenta la vivienda desde finales del año pasado “está empezando a mostrar los primeros síntomas que anuncian un freno motivado por la actual etapa de inestabilidad política surgida tras las elecciones generales del 20‐D”. “Los consumidores se están mostrando cada vez más reacios a cerrar operaciones de compraventa y optan por esperar el desenlace de, al menos, el actual escenario político”, apunta. Es algo que corrobora Foro Consultores Inmobiliarios. Su consejero delegado, Carlos Smerdou, asegura que “la gente está esperando un poco a ver qué pasa, es lógico”. Y apunta directamente al partido que dirige Pablo Iglesias como causante de la reticencia a comprar casa ahora: “Es normal que haya más gente que tenga miedo a tomar decisiones de inversión, por si Podemos llega a gobernar. Ése es el mayor miedo”. De ocurrir, Smerdou cree que “el sector inmobiliario crecería a menor ritmo de lo esperado, pero crecería”. Sería algo transitorio, en todo caso.

La Fundación de Estudios Inmobiliarios también constata este periodo de impasse en el mercado inmobiliario residencial. Su presidente, Julio Gil, apunta que “los inversores, tanto los pequeños compradores de vivienda como los grandes adquirentes de activos inmobiliarios, están posponiendo sus operaciones”. Los particulares que buscan comprar un piso para ponerlo en alquiler, por su elevada rentabilidad, están esperando a ver cuál es el desenlace del suspense electoral en el que vive España desde hace más de un mes. Temen “cambios de seguridad jurídica y de la política tributaria con respecto a la explotación de viviendas en alquiler”, apunta. Es decir, no descartan “modificaciones que hagan que se retrasen los desahucios de alquileres, que perjudican a los propietarios”.

La ralentización de las operaciones “es más visible en transacciones donde se plantea una previa rehabilitación para obtener un rendimiento futuro, así como en el ámbito de las oficinas, que empezaba a notar síntomas de mejoría”, agrega el Coapi, que cree que este freno de las inversiones se prolongará cuando menos hasta primavera, si no hay nuevas elecciones generales. Por otro lado, el inversor internacional –que prefiere oficinas, centros comerciales, logística y hoteles a viviendas– se encuentra “a la expectativa”, según Gil. Y el comprador de vivienda habitual “puede diferir esa compra hasta que haya más certidumbre”. Los agentes de la propiedad coinciden: “Los clientes piensan que no es el momento de asumir más cargas añadidas en la economía familiar, en un clima de inestabilidad financiera y política”.

Fuente: (Expansión. Primera página. Página 21. 5 medias columnas. Editorial en página 2)

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