En febrero, el euríbor cerró en negativo y las previsiones de los expertos es que continúe en niveles mínimos en los próximos dos años. Bajar no bajará mucho más pero no será hasta 2019 cuando empiece a ascender, según Gonzalo Bernardos, economista y director del máster de asesoría y consultoría inmobiliaria de la Universidad de Barcelona. Este experto estima que a partir de entonces el euríbor se situará en una horquilla de entre el 2% y el 3,5%. El comparador helpmycash.com prevé un porcentaje bastante inferior, situado en una media del 1,7%.

En cualquier caso, es de suponer que en la vida de una hipoteca, el indicador aumentará. Hace ocho años estaba al 5,8%. Respecto del diferencial, éste se ha reducido en los últimos años y se sitúa en el entorno del 1%. Más de la mitad de lo que cobra la entidad por una hipoteca fija. Eso sí, el primer año, es más alto. Visto así, cabría pensar que las hipotecas variables son más económicas que las fijas. Pero la respuesta no es tan sencilla, porque el interés no es el único punto a tener en cuenta. Es más, aquellos préstamos con un interés atractivo suelen recuperar el dinero, a través de comisiones y productos que vinculan al banco, como seguros o tarjetas.

En paralelo, también debe valorar el plazo en el que va a pagar la deuda, la estabilidad económica y nivel de ingresos y, por último, la aversión riesgo. Teniendo en cuenta que hasta dentro de dos años se prevé un euríbor bajo, para el consumidor la hipoteca perfecta sería variable en los primeros años y fija posteriormente. Pero lo que beneficia al cliente, penaliza al banco.

Por eso, no busque una hipoteca mixta de este tipo. Encontrará la contraria. Así pues, la variable, sin duda, supone un ahorro hasta 2018, pero a partir de entonces subirá. Es de suponer que el indicador aumentará en algún momento a lo largo de los 30 años que suelen contratarse estas hipotecas, y puede que entonces no sea la opción más económica a pesar, incluso, de la alta comisión por amortización o cancelación anticipada, afirma Bernardos.

Si se opta por la tranquilidad, nunca antes el interés de las fijas ha estado tan bajo, pero son los plazos cortos, como mucho a 15 años, las que las hacen más baratas. Por ejemplo, por una hipoteca fija de 150.000 euros a 10 años se pagan 15.000 euros de intereses. A 30 años y variable, 25.000. En cambio, a igualdad de plazos, las variables son más baratas. Otra lectura a realizar es el hecho de que si se están potenciando las fijas con intereses bajos “hace pensar que los bancos no prevean que el euríbor vaya a ser superior al 1,70% en los próximos años”, según helpmycash.com.

Fuente: (El Mundo. Suplemento Mercados. Página 10. Domingo 6)

 

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